A nivel latinoamericano, la pérdida de nutrientes de los suelos se constituye como una problemática ambiental y social de carácter estructural, estrechamente vinculada a los modelos de desarrollo, las dinámicas extractivas y las desigualdades históricas de la región. Desde una perspectiva interdisciplinar, (Reyna Cruz, E., & L. & Armijo Mena, 2019) , señalan que este tipo de fenómenos no puede analizarse únicamente desde lo ambiental, sino que requiere integrar dimensiones sociales, económicas, culturales, políticas y educativas para comprender su complejidad y alcance territorial. Latinoamérica, a pesar de ser una de las regiones con mayor biodiversidad del planeta, enfrenta altos niveles de degradación del suelo. Diversos informes regionales evidencian que amplias zonas presentan erosión, pérdida de materia orgánica y agotamiento de nutrientes esenciales, como resultado de prácticas agrícolas intensivas, monocultivos, uso indiscriminado de agroquímicos, deforesta...